Ser Cubano es más que negro y más que blanco.
Ser Cubano es defender las raíces que heredamos, no la herencia que nos dejan los Dictadores con una patria ensangrentada y divididas las Familias por una ideologia que nos ha llevado al fracaso, es el amor a la Tierra que nos vio nacer, donde jugamos cuando éramos Niños y nos robabamos los Mangos del vecino, o nos bañábamos en los Ríos y montábamos a Caballo, cuando la Abuela nos hacia ese rico Dulce de Leche o el delicioso Flan cubano.
Amar a Cuba es para los que de verdad la sienten como ama un novio a su novia, es defenderla de todo y todos, es rogar por su libertad y luchar por ella, es correr hasta los riesgos de abogar por que se respeten los derechos de los Cubanos, es querer darle el respeto a la dignidad humana.
Amar y defender a Cuba es querer darle lo mejor, es no olvidarla aunque estemos lejos de ella y vivirla en nuestros sueños, es pensar en Cuba cuando uno se va a la Cama y cuando amanece y despiertas en un lugar que sabes que no es el tuyo, aunque te hayan acogido como a un Hijo más.
Cuando algo se ama de verdad como en este caso es la patria que nos vio nacer, uno pierde la memoria del tiempo hablando con amigos sobre los momentos vividos en esa pequeña pero mágica y bella Isla que un día fue llamada «La Perla del Caribe», amar a Cuba es no olvidarla ni por un instante, sentirte Cubano hasta la muerte y deambular por el mundo y al final saber que solo en Casa y en tu patria eres la persona más feliz del mundo.
Amar a Cuba es saberse de memoria este verso de José Martí y seguir su ejemplo.
„El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca“ — José Martí