A pesar de tanto tiempo fuera de mi patria, yo extraño desde la brisa del Malecón, hasta los Mogotes de Matanzas, las mañanas frescas de enero de Batabanó, esa Tierra colora de Artemisa y su gente tan noble y hospitalaria, mis Guajiros que se quitan lo que no tienen para darnos de comer, mis amigos y mi barrio, nuestras Playas y sus Arenas blancas, esas risas escandalosas de mi gente que son únicas, el humor cubano y sarcasmo, mis Mujeres y Hombres bellos envidiados en toda Latinoamérica, porque sí, los Cubanos somos esa mezcla que no tienen los demás. Esa Salsa en las venas y la dulzura al amar.
Yo extraño hasta esa Bodeguera que nos fiaba los mandados cuando no teníamos con que pagar, esos 31 de diciembre, que cuando nosotros no teníamos que comer, el vecino te invitaba a comer, aveces decimos por rencor y roña, que no estamos orgullosos de ser cubanos, aunque en realidad se nos parte el alma, porque a Cuba se lleva en nuestras venas y no en los Bolsillos, y se lleva en nuestra alma hasta el último día de nuestras vidas, y yo, yo sigo aquí, esperando que un día sea libre para poder regresar y darles ese abrazo.
Richard Schirrmann.
